Raquel Riba Rossy y los hombres

REDACCIÓN: Rosa Fuentes

FOTOGRAFÍA: Cedida por Raquel

FECHA: 5.IV.2019

Raquel Riba presenta Lola Vendetta y los hombres, la última batalla de su alter ego guerrera en la que se enfrenta a sus demonios: la rabia desbocada y la justificación de la violencia contra la violencia.

Lola Vendetta es un personaje “peleón”, según su creadora. Acompañada de una katana, va cortando cabezas ante situaciones y comentarios machistas que circulan por su día a día. Esta luchadora, que cuenta con más de trescientos ochenta y cinco mil seguidores en Instagram, es el alter ego de Raquel Riba Rossy, una comunicadora barcelonesa de veintinueve años que decidió cambiar los cuentos de princesas y purpurina por el feminismo a katana limpia.

Hoy, aprovechando la ocasión del reciente estreno de su nuevo libro, Lola Vendetta y los hombres, Raquel Riba responde con ímpetu y mucho humor a las preguntas que le tenía preparadas en el tintero. Hablo con ella sobre miedos, la censura, los haters en redes sociales, las nuevas generaciones, los antifeministas… Pasa, lee y ¡disfruta!

Rosa Fuentes: ¿Cuál fue el día o el momento clave que derivó en el nacimiento de Lola Vendetta? Ese en que dijiste “necesito hacer algo para cambiar esto”.

Raquel Riba: La verdad es que no fue un día en el que exploté. Lola Vendetta nació por la necesidad personal de desfogarme. Yo no tenía el hábito de desahogar mi rabia, había aprendido que la rabia no existía dentro del mundo femenino, o se tenía que disimular. Por eso inventé este personaje. 

Como lo cuento ahora, parece algo muy planificado, pero en ese momento no tenía ni idea de lo que estaba haciendo. Empecé a dibujar el personaje a katana limpia, a cortar las cabezas de todas las personas que me molestaban. Y fue así, tirando de la rabia, como comencé a hablar de cosas que me sucedían a mí. Al colgarlo en las redes sociales, me di cuenta de que todo lo que me molestaba sucedía a un montón de mujeres y empecé a investigar, a leer, a informarme más sobre este tema. Vi que no era algo aislado, que esta no era la historia de Raquel Riba Rossy; esta es la historia de muchas mujeres de todo el mundo.

Así, empecé a hablar, a través del personaje de Lola Vendetta, de todos los temas que giraban alrededor de la historia de las mujeres. 

“Esta no es la historia de Raquel Riba Rossy; esta es la historia de muchas mujeres de todo el mundo.”

RF: Entonces, antes de Lola Vendetta, ¿ya practicabas y comulgabas con el feminismo?

RR: Antes de Lola Vendetta había hablado y me había quejado con mis amistades de asuntos concretos que me molestaban, de actitudes que me parecían machistas. Pero, ¿practicar el feminismo? Ni mucho menos. De hecho, por aquel entonces estaba haciendo cuentos pedagógicos de princesas y purpurina.

El personaje de Lola Vendetta me cayó del cielo y me dio una hostia increíble en toda la cabeza. No fue algo meditado, y mucho menos al principio. Más adelante, sí que le empecé a meter más enjundia, más contenido. Lola Vendetta fue un accidente, algo que estaba ahí, dentro de mí. La necesidad de expresarme sin tener que ser esa chica cordial, nice, correcta. Creo que exploté, y ella salió.

Con el tiempo, sentí que a mi alrededor había habido mujeres que me habían filtrado ideas feministas, sin ni siquiera percatarse de que estaban hablando de feminismo.

RF: ¿Cómo surgió la idea de dar a conocer a Lola Vendetta?

RR: Creé a Lola Vendetta para mí y mis compañeras de piso. Después, la guardé en una carpeta y fueron ellas las que me dijeron “Tía, esto tienes que publicarlo en Facebook”. 

Yo pensaba que mis padres me iban a matar por publicar un contenido así en las redes sociales, de manera que lo saqué anónimamente. Nadie sabía que era cosa mía. De hecho, en una cena familiar, todos empezaron a hablar de un personaje que había aparecido en redes, nadie sabía quién era. Esta situación duró poco menos de un año, hasta que decidí publicar mi cara.

Ilustración

RF: ¿Te preocupaba el “qué dirán”?

RR: Un poco, porque yo no sabía definirme dentro del concepto encorsetado de mujer, no sabía definirme a mí misma. Tampoco sabía qué reacción tendría la gente. Aunque yo siempre he sido más vikinga que princesa, siempre he intentado encajar. Tenía miedo al rechazo.

RF: ¿Cómo afectan los haters a tu trabajo?

RR: Depende del día. A veces pienso “voy a escucharles, a ver qué me aportan”; otras digo “me van a chupar un huevo, porque hoy no puedo lidiar con los insultos”. En algunos casos me han aportado cosas buenas, como la autocrítica o las bajadas del ego, e incluso en ocasiones, cuando me he equivocado, me han dejado comentarios con reflexiones que yo sentía que eran verdad.

He intentado estar al día de lo que va sucediendo en mi Instagram para crecer como persona y como artista.

RF: ¿Alguna vez has cambiado una ilustración por los comentarios que ha generado?

RR: No lo recuerdo. Me han censurado publicaciones por comentarios que vinieron acompañados de denuncias, eso sí. 

Durante una época, dibujaba muy a menudo a Lola Vendetta desnuda, y por ello me censuraban en Facebook. La variación que sí apliqué entonces para poder seguir publicando sin problemas fue colocarle encima de los pezones un loguito de Facebook que me inventé para la ocasión. Este fue el cambio más gordo que he tenido que introducir, aunque ahora ya no lo hago, la verdad.

RF: ¿Las redes sociales han sido cruciales para tu éxito como ilustradora?

RR: Sí. Las redes sociales tienen una parte oscura, pero también son una ventana a cualquier lugar del mundo. Y ellas, junto con el feminismo, han logrado algo superpoderoso: han roto barreras.

Las feministas no podían acceder a las casas de todas las mujeres del mundo a decirles “tú te mereces algo mejor”. Sin embargo, todo el mundo se lleva el móvil al baño. Las redes sociales han sido una manera de filtrarse en esas casas y derrumbar sus muros, de llegar a muchas mujeres que hasta que no se les metió internet en el comedor no oyeron nuestro mensaje: “Estamos intentando cambiar esto”. Creo que ha sido vital para el empoderamiento femenino en general.

“Las feministas no podían acceder a las casas de todas las mujeres del mundo a decirles ‘tú te mereces algo mejor’.”

RF: ¿Crees que el feminismo se ha transformado en una moda y que hay gente que está sacando provecho de ello?

RR: Cuando era adolescente, se puso de moda la cocaína. Todo el mundo esnifaba. Después, se puso de moda el running, y todos aquellos que se habían esnifado toda la coca del mundo se pusieron a correr. ¡Menudo cambio! Y, si bien no estoy de acuerdo con que el feminismo sea una moda, pienso que comparte una tendencia del running: la gente está sustituyendo lo tóxico por lo sano. Me molestaría más que no se estuviera hablando de todo esto.

RF: ¿A qué se enfrenta Lola Vendetta en este último libro, Lola Vendetta y los hombres?

RR: Lola se enfrenta con su faceta más oscura de todas: su rabia más profunda. Intenta luchar contra ella hasta que se da cuenta de que la rabia siempre gana, y que hay que dejarla morir para empezar a entender el mundo de otra manera. En este libro, Lola abraza su sombra.

Las reflexiones que la acompañan parten del miedo que ha sentido frente a las masculinidades hegemónicas dominantes tan violentas que la atemorizaban. Empieza a entender que está en un momento en el que tiene que dejar de defenderse y fijarse en qué es lo que le pasa al mundo; comprende que lo de pelear y la katana tal vez le están haciendo daño a ella también.

RF: ¿Todos los personajes a los que Lola se enfrenta en este libro son hombres?

RR: No, no necesariamente. No se ven representados físicamente como hombres. Hay una especie de monstruo de cuerpo medio masculinizado, pero es solo un garabato, algo muy oscuro. Representa el patriarcado y esa manera violenta de concebir el mundo.

RF: ¿Qué te ha llevado a escribir este último título?

RR: Mi propio crecimiento personal. Cada libro está inspirado en momentos de mi vida. Al final, siempre hay un paralelismo entre Lola Vendetta y mi persona. No siempre es igual, pero se parece.

Mi primer libro trata el amor propio y la experiencia de salir de una relación tóxica y encontrarse con una misma. El segundo habla de la madre de Lola, porque, a fin de cuentas, su cerebro es el primer lugar donde ella existió. Por último, el tercero responde a una pregunta. “Vale, ¿qué me queda? ¿Por qué sigo luchando, si ya he mirado hacia atrás y hacia dentro? ¿Por qué sigo peleando, si ya me he escuchado tanto y me quiero tanto?”. Es en estas reflexiones donde Lola Vendetta se encuentra con sus propios demonios. 

Todos tenemos una parte de nosotros mismos que nunca compartiríamos en Instagram porque nos avergüenza. Puede ser la manipulación, la fuerza bruta o el miedo a decir lo que se piensa. Y, en este libro, Lola se enfrenta a esa parte oculta de ella misma, la rabia desbocada que justifica la violencia contra la violencia.

RF: ¿Qué ámbito de la vida no ha explorado aún Lola Vendetta?

RR: Uno de los ámbitos que más me ha costado trabajar con Lola Vendetta es la educación financiera que reciben las mujeres, entre otras cosas porque es lo que más me ha costado controlar en mi vida personal. He detectado que muchas mujeres no tienen referentes de otras mujeres que ganen pasta en su familia, por ejemplo. Eso provoca que muchas mujeres de hoy tengan miedo a gestionar su dinero, a pedir un préstamo, a ganar mucho o a poner un valor a su tiempo. 

En este último libro toco muy por encima este tema, pero creo que acabaré haciendo algo basado enteramente en él. Me parece fundamental. El mundo del dinero es muy frío, pero afecta profundamente nuestras relaciones personales. Solo hay que ver la violencia económica que padecen las mujeres cuando salen de una relación de maltrato. La mayoría no sabe gestionar el dinero.

RF: ¿Lola Vendetta se ha enfrentado alguna vez a personas antifeministas?

RR: No, creo que no. Creo que esta pregunta tiene que ver con cómo está el país en estos momentos. Estamos acojonados. Todas estas corrientes políticas llamadas antifeministas empezaron a salir a la luz cuando yo ya había terminado este último libro. 

RF: ¿Has censurado a Lola Vendetta alguna vez por ir demasiado lejos? Incluso para ella.

RR: En este libro, Lola es muy bestia. Al principio, todo es katanazo viene, katanazo va; maza medieval por aquí, maza medieval por allá. Es un poco hardcore.

A mí me encanta el concepto de “demasiado”. Creo que juega mucho con la incomodidad de la gente, y nadie progresa sin estar incómodo. Me divierte que el personaje sea así y que sea incoherente como lo somos nosotros mismos. 

Me hace mucha gracia ver a la gente por internet que se postula como la feminista perfecta que lo tiene todo muy claro y que nunca va a cometer ningún acto machista. Amiga, no te engañes; cada cinco minutos se da una situación en la que tú misma estás fallándote. Y no pasa nada. Creo que voy a inventar el personaje de la feminista perfecta que lo sabe todo y que siempre me corrige las puñeteras viñetas.

“Creo que voy a inventar el personaje de la feminista perfecta que lo sabe todo y que siempre me corrige las puñeteras viñetas.”

RF: Hablemos de la comunidad de seguidoras de Lola Vendetta. Hagamos un retrato robot. ¿Quiénes son? 

RR: No me habían hecho nunca esta pregunta, y es algo en lo que me fijo muchísimo. 

Un perfil medio sería, físicamente, una chica de ciento sesenta y cinco centímetros, pelo largo y liso —pero no alisado con plancha, sino con secador—, que viste vaqueros, botas o bambas planas y jerséis grandotes. La típica chica universitaria de Barcelona. 

Este perfil ha ido basculando con el tiempo. En mi primera presentación, pensé que todas eran hermanas. Se parecían a mí, a mi forma relajada de afrontar el día a día. En el primer libro, ellas eran un reflejo de mí misma.

Mis seguidores suelen ser personas que, a lo mejor ahora todavía no, pero acabarán haciendo yoga en algún momento de sus vidas. E irán a comer a un vegetariano. Y, en algún otro momento de sus vidas, se leerán algo medio brujeril de pociones y chacras y todas esas cosas.

RF: ¿Qué significa para ti el feminismo?

RR: Significa recuperar la responsabilidad. Para mí, la responsabilidad es la capacidad de responder, las habilidades de que disponemos para responder a distintas situaciones. Así, el feminismo consiste en deconstruir las habilidades que nos molestan y que hemos adquirido hasta ahora.

Por ejemplo, con dieciocho años, yo tenía una habilidad natural increíble para conseguir novios tóxicos y borrachos, y era totalmente responsable de ello, porque estaba usando esa habilidad. Sin embargo, en el momento en el que genero otras habilidades nuevas, empiezo a enfrentarme a mis retos con ellas y consigo más responsabilidad sobre mi propia vida. Así es como consigo sentirme más libre, y creo que no hay libertad más grande que saber que puedes reprogramar todo cuanto se aprendió de pequeño.

RF: ¿Tu mayor deseo?

RR: Mi mayor deseo es ser íntegra, porque hay veces que pienso que no lo soy del todo, que digo unas cosas por internet y luego fallo en ese mismo aspecto. 

RF: ¿Tu mayor miedo?

RR: Ser madre. Y también es otro de mis mayores deseos. Todo lo que implica la maternidad me da miedo.

RF: Esta pregunta te la plantea una de nuestros seguidores, y va genial con la respuesta que me acabas de dar. ¿Qué piensas de las nuevas generaciones?

RR: Me parece que van tres millones de pasos por delante. Esta última semana he estado trabajando con adolescentes, y me ha resultado mucho más fácil explicarles todos estos conceptos. Son mucho más permeables y lo entienden todo mucho mejor. 

Es brutal ver que una generación entera esté educada en estos conceptos y no los tenga que descubrir después de la adolescencia. Desde pequeños, ya se encuentran con esos debates, y me parece la leche.

“Para mí, el feminismo consiste en deconstruir las habilidades que nos molestan y que hemos adquirido hasta ahora.”


3 comentarios

  • Extraordinario ver la progresión del personaje y su influencia en Raquel. Es una transformación que va aportando la madurez irrenunciable que exige la adultez. Felicitaciones a la entrevistadora. Mucho de cuánto producimos proviene del interlocutor.

  • Buena la entrevista, de la cual me deja el sentir que su labor de hacer entender que la responsabilidad que tenemos no solo las mujeres sino todos, es esa coherencia que tiene que ver con nuestros miedos, angustias, derrotas y retos.
    Es muy importante que sigas escribiendo.

  • Gracias por introducir mi pregunta! La verdad, yo también creo que los adolescentes de hoy en día están al corriente de todos estos conceptos, pero lo que me preocupa es si los llevan a la práctica… quizás ya tenemos la base y ahora toca ponerse a construir!

  • Deja un comentario