Manual del NO: qué no es hacer el amor

REDACCIÓN: Rosa Fuentes

FOTOGRAFÍA: Frank Horvart en Río de Janeiro, 1963

FECHA: 26.IX.2019

Si esto fuese una clase de instituto, las risas y los codazos ya habrían comenzado. Por regla general, nos da vergüenza hablar de todo lo relacionado con el sexo. Pero, de un tiempo a esta parte, el sexo ha dejado de ser un tema tabú para pasar a ser un tema necesario.

Pero ¿sabemos todos qué es el sexo?

Según Sonia García, psicóloga, sexóloga, terapeuta de parejas y educadora sexual, reducir el sexo a la penetración sería un grave error. “El sexo es todo contacto íntimo consentido y con intención erótica. Desde un beso hasta un coito, pasando por la masturbación y el sexo virtual. El sexo va mucho más allá de la penetración”.

El sexo es como el ombligo; cada uno tenemos el nuestro. Es decir, cada persona tiene sus gustos, fetiches y fantasías, y sus días buenos y sus días malos. 

Un estudio reciente de 40db que habla sobre las relaciones sexuales en España dice que solo un 12,8% de los encuestados está totalmente satisfecho con su vida sexual, y un 33,8% querría mejorarla. Otro dato que lanza este estudio es que tener sexo una vez a la semana se establece como media en un 23,5% de los casos, y solo un 1,8% de los encuestados practican sexo todos los días.

Con estos datos sobre la mesa, el sexo se abre, dispuesto a ser estudiado. Y, es aquí cuando se nos plantea otra duda: ¿el sexo es lo mismo para hombres que para mujeres? 

La pregunta es tan amplia como el manual del Kamasutra, y, para responderla, debemos remontarnos tiempo atrás y examinarlo desde un punto de vista cultural.

Cultura sexual: el sexo como tema tabú

Durante muchos años, el sexo ha sido un tema encriptado que nadie se atrevía a poner encima de la mesa. La sexualidad femenina ha sufrido más en este aspecto, quedando fuera de la normalización cultural y social que se realiza en una sociedad. 

“Antiguamente, el sexo era un tema tabú que no se hablaba en las familias ni se trataba en las escuelas. La religión católica también influyó en esta visión del sexo al permitirlo solo con fines de procreación y dentro del matrimonio”, comentan Cecilia Martín y Marina García, directoras del Instituto de Psicología Psicode.

“Al hombre, desde siempre, la sociedad le ha permitido hablar, vivir y desarrollar su sexualidad con más libertad que a la mujer. Sin embargo, en las mujeres, los comportamientos sexuales siempre han estado ‘peor vistos’, siendo la sexualidad femenina un tema tabú”, analizan desde Psicode.

¿Recuerdas lo de “eso no es propio de señoritas”? También se referían al sexo

“El papel de la mujer en el sexo era un papel pasivo para satisfacer al hombre”, comenta Sonia. “No importaba el placer y la satisfacción sexual de ella. Afortunadamente, ahora nos estamos empoderando en el sexo, estamos cogiendo las riendas de nuestra propia vida sexual”.

Este tabú social llega a influir en las parejas, y provoca problemas por no falta de comunicación. “En Psicode, durante la terapia de pareja vemos que muchos problemas sexuales se resuelven cuando la pareja habla abiertamente sobre sus inquietudes a nivel sexual, sobre sus deseos de explorar cosas nuevas o sobre sus fantasías. La comunicación es clave”.

La igualdad también es sexual

El discurso sobre la cultura y el silencio en cuanto a la sexología femenina también tiene repercusión en las relaciones de pareja. Y es que, al final, la educación en valores para una vida sexual sana e igualitaria es fundamental en todos los niveles. La igualdad y el respeto son dos de los valores imprescindibles para cualquier relación social, sea de pareja o no.

Fisiológicamente, las mujeres tenemos más puntos de placer distribuidos por el cuerpo que los hombres, al igual que tenemos orgasmos y estimulaciones diferentes. Por ello, es necesario un sexo igualitario en el que ambas partes de la pareja consigan disfrutar. El coito entendido como la secuencia excitación-penetración-eyaculación es un concepto machista. 

Sonia García nos explica el orgasmo como “la fase de la respuesta sexual humana en la que, mediante la estimulación erótica adecuada, se produce la liberación de la tensión sexual, entendiéndose como el punto de máximo placer erótico dentro del encuentro íntimo, sea a solas o en compañía”.

El Manual del NO

Anna Castillo y Macarena García, en la película musical La Llamada de Javier Calvo y Javier Ambrossi, cantan Lo hacemos y ya vemos. No obstante, para hacerlo, hay que saber cómo. Para ponerte de cualquier manera, no te pongas. Literalmente.

El sexo es para divertirse y disfrutar, de modo que para que eso ocurra hay que estar relajado, dejarse llevar y ser sexualmente asertivo”, aconseja Sonia como uno de los primeros consejos para nuestro manual.

Todo aquello que no guste a una de las partes implicadas, o que no quiera llevarse a cabo, está dentro del Manual del NO: “Pedir lo que te apetece hacer en la cama y saber decir no a prácticas que no quieran realizarse es la base fundamental del respeto”.

La sabiduría popular dice que hacer el amor y follar no son lo mismo. La diferencia es el amor y cariño que haya entre la pareja que lo realiza. Aún así hay algo que debe prevalecer en ambos casos: el respeto. 

Existen las violaciones dentro de la pareja. Es decir, tener relaciones sexuales sin que uno de los miembros sienta deseo o quiera realizar el acto sexual. En la mayoría de los casos, estas violaciones consentidas se dan para evitar discusiones o no dar explicaciones de la falta de libido. 

“Ninguna persona debe tener sexo si no le apetece. Si una persona tiene sexo solo por agradar al otro, cuando realmente no siente deseo, sufre muchas consecuencias negativas a nivel psicológico y sexual, como un bajo deseo sexual, y a la larga puede llegar a sentir aversión y rechazo al sexo”, comentan desde Psicode.

Recientemente muchas personas han denunciado de manera pública este tipo de violaciones que a menudo son consentidas durante una relación estable. Para evitar este tipo de maltrato, hay que aprender a decir «no» desde el respeto e identificar cuál es el problema.

Muchas mujeres sufren poca lubricación en la zona sexual, pero esto no es necesariamente indicativo de falta de deseo o de excitación. “Esa falta de lubricación puede deberse a que la mujer no está excitada, pero también podría derivar de una estimulación sexual inadecuada o incluso de un tema hormonal”.

Para ello también podemos hablar del Manual del SÍ.

El Manual del SÍ

A la hora de la penetración, hay posturas en las que la mujer disfruta más. “Serían aquellas posturas en las que, durante los movimientos de entrada y salida del pene, se produzca además contacto o fricción en el clítoris, así como aquellas en las que se pueda estimular el clítoris manualmente durante la penetración. Posturas como la amazona, la vaquera invertida o la mujer acostada encima son posturas en que se produce fricción del clítoris durante el coito”, explica la sexóloga.

Según Sonia, el órgano sexual más potente que tenemos es el cerebro, y es importante estimularlo buscando la forma de innovar en la cama para salir de lo cotidiano, como realizar fantasías sexuales. 

Otra ayuda para tener relaciones sexuales más “divertidas” y completas podría ser recurrir al amplio universo de la juguetería sexual y cosmética erótica. Para entrar en este universo, hay que tener en cuenta otro punto: la concepción que tengan los miembros de la pareja acerca del tema. 

“La juguetería erótica es un complemento para las relaciones sexuales, pero hay personas que no se sienten cómodas con ella o la rechazan. Cada vez son más chicos los que se animan a probar juguetes sexuales, aunque es cierto que a veces todavía se escucha eso de que un dildo o un vibrador pueden sustituir el pene del hombre”.

La sexóloga prosigue: “No todos los juguetes sexuales tienen forma fálica ni son para introducirlos por la vagina, sino que el mundo de la juguetería erótica es muy amplio. Puede encontrarse una gran variedad de productos, y prácticamente todos pueden utilizarse en pareja y para prácticas muy variadas”.

La educación es la base para crear conciencia sobre salud sexual, la utilización de métodos anticonceptivos y el respeto hacia la pareja de cama. La educación sexual en valores debería ser una asignatura obligatoria para los jóvenes: “Con una adecuada educación sexual entenderíamos que el porno es ficción y que los cuerpos y los genitales son únicos y distintos; la diversidad es maravillosa”.

Nota: El vaginismo es una disfunción sexual femenina en la que se contraen involuntariamente los músculos del suelo pélvico que rodean a la vagina. Sus causas pueden ser fisiológicas o, como ya hemos explicado, psicológicas.

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